02/07/2014

Entre Córcega y Cerdeña


Entre Córcega y Cerdeña/Tara Expeditions
En la actualidad, el programa de la etapa Antibes-Cala Gonone es una prueba de adaptabilidad: nuestra ruta se decide día a día, y a veces de hora en hora, debido a las condiciones meteorológicas complicadas.
 
Sábado 28 de junio: dos días después de haber dejado Antibes, se respeta sin problemas el programa de muestreo definido  por Gaby Gorsky, el director científico de la expedición. Pasamos la noche anclados en la isla de Elba. Un pronóstico de fuerte viento del oeste alrededor de Córcega, donde debemos muestrear a lo largo de la costa, nos obliga a regresar hacia Bastia, costa este, para pernoctar. Precaución atinada: aunque protegido por las montañas de Córcega, Tara se tambalea toda la noche, sacudido por vientos de hasta 45 nudos bajo un cielo desgarrado por una multitud de  rayos.

Lunes, en la mañana: un boletín meteorológico especial interrumpe nuestros preparativos de navegación y cambia nuestros planes. Se anuncia un vendaval fuerte en nuestra zona, revolviendo la superficie e impidiendo el muestreo. Se toma la decisión con rapidez: nos quedaremos por un día más, aprovechando el lapso de tiempo sin maniobras. "Eso nos permite compensar el cansancio de los últimos días y cuidar del barco" precisa Samuel Audrain. Una oportunidad para que los marineros desembarquen para comprar materiales útil al mantenimiento de la planta desalinizadora, la nevera y el sistema eléctrico.

Para los científicos, este día al ancla es también un regalo. "Hacemos el balance de los últimos días, le damos mantenimiento a los dispositivos. Actualizo las fichas de muestras, resuelvo un problema del nitrógeno líquido. Dista mucho de ser un día perdido" explica Stéphanie Petit. Esta parada obligada es también una ocasión para comunicarse con el director científico y decidir del resto del programa. Después de considerar un regreso a la isla de Elba, se decide muestrear hacia fuera. Pero después de alejarnos de la costa y lanzar las redes, no recogemos gran cosa: casi nada de plancton y poco plástico.
Con el oleaje y un mar movido por 24 horas de viento, la superficie parece desierta: "Incluso cuando no hay recolección, es interesante, nos permite entender mejor los factores que influyen en la distribución de los plásticos" comenta Stéphanie.
Deberemos esperar horas y millas hacia el alta mar para que, avanzada la noche, la redes vuelvan a cargarse de partículas de plástico.

Martes: los boletines meteorológicos anuncian nuevas perturbaciones en nuestro camino. Nos resulta entonces difícil saber dónde estaremos muestreando en los próximos días. En la actualidad, sólo una cosa parece segura: estaremos el próximo sábado en Cala Gonone, Cerdeña, pero sin saber por qué ruta llegaremos.

Yann Chavance