18/05/2018

Japón


Tara dejó China y su neblina después de varias semanas de sensibilización y acogida del público. 750 millas y cinco días más tarde, llega a Japón, un año después de su última visita. Nuestra primera escala es Nio Marina, Mitoyo, donde varios cientos de personas nos ofrecen una ceremonia de calurosa bienvenida.

Como en cada una de las expediciones científicas de Tara, ciencia, educación y artes se mezclan.  Hibino, artista plástico de Tokio, reconocido internacionalmente, en particular por sus instalaciones en el Centro Pompidou de París y la Bienal de Venecia, embarca unos días en Tara con quien ha forjado lazos desde hace más de 20 años. Este enlace se remonta al momento en que agnès b. abrió su primera tienda en Japón y descubrió la obra de Hibino, y organizó la primera exposición del artista en el extranjero, en París, en su "Galeríe du Jour". Desde entonces, Hibino acompaña las actividades científicas y educativas de Tara. Es él quien organiza la escala en Mitoyo. Lo que le interesa, dice, es pensar en el medio ambiente a largo plazo.
“Después del terremoto de 2011 y el trágico accidente de Fukushima, sabemos que las consecuencias afectaran varias generaciones. No soy científico, soy artista y cuestiono esta noción del tiempo a través de mi trabajo". Hibino ha creado una residencia de artistas en la isla de Awashima, una pequeña isla que albergaba una escuela de marina mercante y que ha entrenado a muchos marineros.

La artista gráfica Maki Ohkojima, en residencia a bordo de Tara en 2017 en Japón, también quiso unirse a la aventura nuevamente. Ella celebra el mar en sus pinturas, ha desarrollado un universo marino poblado por extrañas y fantásticas criaturas. "Tara necesita científicos para estudiar, pero también para contarle a la gente la vida del océano. Quiero expresar mi experiencia a bordo de Tara, usar mis 5 sentidos y compartir mis historias. Necesitamos entender el mundo que nos rodea y nuestra interconectividad. A través del arte, las personas adquieren este conocimiento de una nueva manera".
La visita de Tara el año pasado en Japón permitió a los científicos de la goleta, acompañados por investigadores de universidades japonesas, estudiar los efectos de los cambios de temperatura y los impactos del aumento de la acidez del agua (pH) en los ecosistemas marinos. Japón alberga una gran riqueza de arrecifes de coral gracias, en parte, a la corriente cálida de Kuroshio, que favorece el transporte de larvas de coral hacia el norte de Japón. El Kuroshio también trae agua caliente, y este fenómeno explica que la temperatura allí es más alta que en otros lugares, a la misma latitud; Así se  observan corales hasta en la bahía de Tokio. A largo plazo, los investigadores creen que podría haber un cambio en la distribución de las poblaciones, con algunas especies de corales que podrían migrar al norte mientras desaparecen del sur de Japón.

El Kuroshio tiene su origen en el Triángulo de Coral, el conecta Japón con un "nido" de biodiversidad. Esta parte del Pacífico que Tara ha parcialmente explorado este año, representa solo el 1% de la superficie planetaria, pero concentra el 30% de los arrecifes de coral del mundo. El Triángulo es la cuna de una biodiversidad muy rica, que incluye uno de los principales criaderos de atunes, ballenas azules y cachalotes. Al sur del Triángulo de Coral, en las Islas Salomón y en Papúa Nueva Guinea, nuestro muestreo,  cuyo análisis ha comenzado, nos permite un mejor conocimiento de los arrecifes de coral, su estado de salud y su capacidad de adaptación a los cambios ambientales que amenazan al planeta.

Desde Japón, Tara lanza un llamado para que los Juegos Olímpicos de Tokyo-2020 sean «sin plástico de uso único” esos vasos, pajillas y bolsas que terminan contaminando a todos los mares.
“El plástico proviene de nuestras casas, nuestra agricultura, nuestra industria, nuestra cocina, nuestros campamentos de verano. Corre por riachuelos y ríos, y llega al mar” recalca Romain Troublé en conferencia de prensa. “No se podrá limpiar el Océano. Debemos usar menos plástico.
Nuestra propuesta es de aprovechar Tokyo-2020 para sensibilizar la población en torno al plástico de uso único o efímero”.
Según las estadísticas del Instituto japonés de gestión de los desechos plásticos, en 2015 el país consumió unos 9,64 millones de toneladas de plástico.
“Es un contraste entre un  Japón que híper selecciona sus desechos,  el país más avanzado para una  economía circular, y por otro lado, una frenesí de embalaje”.
¿Por qué no pensar en un Tokio 2020 sin plástico de uso único?”

Noémie Olive

14/05/2018

Desoxigenación del océano

Mencionar el calentamiento y la acidificación no cubre del todo el espectro de trastornos sufridos por el mundo marino.  Debemos considerar también la desoxigenación, es decir, el agotamiento del oxígeno en ciertas áreas oceánicas. Un fenómeno todavía poco conocido, cuyos efectos podrían ser de más peso aún, según los datos recogidos por la expedición Tara Oceans.

El océano es a menudo tildado de “pulmón azul del planeta", similar a un bosque inmenso. Los miles de millones de micro-algas que pueblan sus aguas superficiales inyectan tanto oxígeno en la atmósfera a través de la fotosíntesis, como todos los bosques del mundo juntos. Pero no debemos  obviar que, en ciertas regiones oceánicas, en su mayoría ubicadas entre 100 y 500 metros de profundidad, el oxígeno es muy escaso. Porque al igual que la temperatura, la salinidad o la cantidad de nutrientes, la concentración de oxígeno disuelto es muy heterogénea en el océano.

En general, la concentración de oxígeno disminuye con la profundidad. En algunas regiones oceánicas, una convergencia de fenómenos naturales dan lugar a lo que los científicos llaman las OMZ, “oxygen minimum zones”,  las zonas de oxígeno mínimo. La subida de las aguas frías pobres en oxígeno pero ricas en nutrientes y CO2, provoca eflorescencias de fitoplancton en la superficie. En mayor profundidad, la degradación de toda esta materia orgánica consume una gran cantidad de oxígeno,  hasta empobrecer totalmente las aguas, en ciertas ocasiones. 

Paradójicamente, si la vida se desarrolla difícilmente en las OMZ,  es  en los cientos de metros por encima que se encuentran  las áreas más productivas del océano. Estas corresponden a las áreas de mayor pesca. El problema es que la circulación del océano no permite alimentar adecuadamente a las OMZ; El oxígeno finalmente se agota. Las zonas desoxigenadas más grandes se encuentran a lo largo de las fachadas este del Atlántico este y del Pacífico, así como en la bahía de Bengala y en el Mar Arábigo.

¿Cuáles son los impactos de esta falta de oxígeno en la distribución y la diversidad de la vida? ¿Qué vemos en el seno de una OMZ? Estas aguas más ácidas y sin oxígeno albergan principalmente unos microorganismos, especialmente las arqueas (Archaea), que son unos microorganismos unicelulares (procariotas), y unas bacterias con metabolismos particulares que pueden prescindir del oxígeno. Los organismos demasiado hambrientos de oxígeno, como algunos peces, son desplazados cuando  otros, con metabolismos menos intensos o capaces de capturar mejor el oxígeno del agua, pueden resistir concentraciones relativamente bajas. En otras palabras, la biodiversidad es muy pobre, las condiciones de vida son extremas.

Otro problema relacionado las OMZ es que las moléculas, como el metano (CH4), el óxido de nitrógeno (N2O),  o el sulfuro de hidrógeno (H2S), son los productos de la actividad de las bacterias y de las arqueas que viven allí. Sin embargo, el CH4 y el N2O son potentes gases de efecto invernadero, respectivamente 25 y 300 veces superiores al CO2. El H2S, por otro lado, es tóxico para ciertos organismos marinos.

Si bien los científicos trabajan intensamente desde hace treinta años sobre este fenómeno preocupante que amenaza a la pesca y, por lo tanto, a la seguridad alimentaria de varios países, el problema llega solo gradualmente a los oídos del público en general.


Margaux Gaubert


18/04/2018

Shanghai

Tara dejó Xiamen para seguir con su gira por China. Luego de cinco días de navegación llegamos a una de las megaciudades más pobladas del mundo, Shanghai.

El sol nos acompañó al zarpar de Xiamen. Tara se zambulló en el mar de China bajo pequeñas nubes rosadas, como toques de color puestos con un pincel. La presencia de dos delfines blancos  completó el espectáculo.

550 millas, cinco días de navegación, incluyendo uno anclado frente a la costa, para poder entrar el río Huangpu. Ese fue un día particularmente extraño,  era  como estar en un estacionamiento en el mar en medio de docenas de cargueros, portacontenedores y barcos de pesca. Luego, cortando la neblina, surgieron los rascacielos de la ciudad al paso de nuestra progresión.
Shanghai ofrece un espectáculo deslumbrante. Es una de las ciudades más pobladas del mundo con 24 millones de habitantes, donde casi 1,000 torres de al menos 30 pisos apuntan al cielo. La reciente Shanghai Tower, la segunda torre más alta del mundo, domina "esta ciudad de pie", con sus 630 metros.

En el muelle, Tara tiene un lugar de elección. Estamos amarrados frente a la "Perla del Oriente", una torre con una singular arquitectura compuesta por bolas; Ha sido considerada por la mayoría de los turistas como un símbolo de Shanghai.

Noche y día la goleta se mece al ritmo del paso constante de los barcos: el tráfico marítimo nunca se detiene. No muy lejos se encuentra el Bund, el paseo de estilo inglés, donde alternan los edificios futuristas de colores vivos, evocando el mundo de Disney, con otros de arquitectura europea.
Tara será la sede de diversas actividades en Shanghai, en las que participarán sus socios. También recibirá visitas de los escolares, como parte de su misión educativa.

Noémie Olive

11/04/2018

Xiamen, China, nuevas relaciones

En el país más poblado del mundo, China, la Fundación Tara viene estableciendo nuevas relaciones, mediante un proyecto de asociación con la Universidad de Xiamen. Una conferencia de prensa celebrada a bordo de Tara, el 6 de abril, reúne a Romain Troublé, Director de la Fundación Tara; Min Han Dai, Director del Departamento de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Xiamen; y al científico Chris Bowler (PSL, CNRS). Ellos  expresan una visión del Océano como un sistema global, y anuncian su deseo de colaborar. La Universidad de Xiamen posee un barco oceanográfico, el Tan Kah Kee, que eventualmente podría navegar junto a Tara en una misma misión científica, y replicar el enfoque científico de Tara Oceans.
Entrevista cruzada entre dos hombres que comparten un mismo objetivo: comprender el océano para protegerlo mejor.
¿En qué consiste esta asociación?
Romain Troublé: Desde hace mucho tiempo, la Fundación Tara desea colaborar con China. Yo lo expresé cuando acompañé al presidente de la República en su visita a China, a principios de año. Sería una asociación científica y pedagógica global, que nos permitiría trabajar en dos ejes: la ciencia y la educación, en temas de biodiversidad y clima. Esto implicaría un intercambio de estudiantes de doctorado y estudiantes postdoctorales chinos y franceses.

En cuanto a ciencia fundamental, nuestros nuevos socios de investigación aún deben precisar las modalidades, pero compartiremos los protocolos ya establecidos por el consorcio científico de Tara Oceans. Serán usados en las estaciones marinas de la Universidad de Xiamen y a bordo del Tan Kah Kee. Ya existe en China un gran proyecto sobre el microbioma, para comprender el mundo de los microbios, especialmente en el mar, en el cual Tara podría participar. A más largo plazo, podríamos imaginar que la goleta Tara y el Tan Kah Kee realicen una expedición conjunta. Tenemos muchos puntos en común y de complementariedad. Al igual que los investigadores de Tara Oceans, me alegro de estas perspectivas de colaboración en pos de un mejor conocimiento del Océano.

Min Han Dai: Tara es un barco que ofrece muchos aspectos interesantes y singulares. Primero, es un velero que estudia los océanos, y que está financiado por una casa de moda francesa y otros socios privados. En torno a colaboración, creo que estamos en el camino correcto. Con la visita de Tara, de Romain y algunos de los científicos involucrados con Tara en China, pudimos recorrer todo el  espectro de nuestra futura asociación. Compartimos una visión común y global para la protección de los océanos; Exploramos las posibilidades de que Francia y China trabajen juntas en esta dirección.

¿Cómo pueden los dos barcos, Tara y Tan Kah Kee, ser complementarios?
Romain Troublé: Los laboratorios de Xiamen son muy eficientes en la comprensión de  la biogeoquímica de los océanos, en el análisis de la presencia de metales en particular, unos elementos esenciales para el ecosistema. Tara no alcanza para hacer todo, sería estupendo que otros barcos adoptasen los protocolos, tal como lo hacen nuestros socios brasileños.

Min Hai Dai: Para que nuestros datos sean comparables, debemos usar el mismo protocolo. Podríamos muestrear el microbioma a la manera de Tara, y Tara podría apoyarse en el Tan Kah Kee para el análisis de geo-huellas. Los datos recopilados por cada barco se estudiarán conjuntamente.

Romain, ¿por qué asociarse con China?
Sin ceder a optimismo ingenuo, pienso que el futuro del planeta también se está decidiendo en China, con las respuestas que los chinos aportarán a los problemas medioambientales. Para la Fundación Tara resulta importante apoyar este movimiento, acompañar la investigación y la educación. China desempeña ahora un papel de liderazgo, y como en cualquier mercado, si el líder cambia, el mercado cambia. El mundo quiere vender a China. Si China se transforma talß como lo anuncia,  al querer convertirse en la referencia del desarrollo sostenible, el mundo cambiará para mejor.

Noémie Olive.

04/04/2018

Taiwán, las estrategias del coral


Vianney Denis, científico francés radicado en Taiwán desde hace  8 años, enseña en la Universidad Nacional de Taiwán en Taipéi. Su laboratorio, FRE Lab, le permite conjugar sus dos pasiones, el buceo y el estudio de los corales, cuya diversidad está floreciendo en Taiwán. Reunión con un profesor que estudia las respuestas ecológicas del coral en ambientes marginales.

Está interesado en la funcionalidad de los corales, ¿qué significa?
Se trata de identificar la función, el papel del organismo en el ecosistema. Ahora sabemos que cada especie tiene una respuesta diferente a las perturbaciones y el estrés que recibe. Mi trabajo es identificar y especificar las diferentes estrategias desarrolladas por los corales para sobrevivir al estrés ambiental. Por ejemplo: después de un severo blanqueamiento de corales, solo sobrevivirán las especies más resistentes. A mayor escala, esto ayudará a comprender los cambios en el ecosistema, divisando las especies de coral que poblarán los arrecifes del mañana.

¿Cómo estudia los corales en situación de estrés?
Trabajo sobre unas diez especies comunes en Taiwán, que selecciono en diferentes hábitats. Puede ser en aguas más profundas (60 metros), o en áreas de latitudes más altas, como en el norte de Taiwán. En esta última, en verano, cuando baja la marea, algunas especies colonizan las pilas donde la temperatura puede alcanzar los 37 grados. Taiwán me ofrece un verdadero laboratorio natural. Analizo los cambios fisiológicos que ocurren y permiten que los corales colonicen estos diferentes hábitats, como los cambios que afectan a sus zooxantelas, proteínas, densidad esquelética, etc.

Al analizar estos rasgos que combino, identifico sus funciones (rendimiento) en el ecosistema. Tomo en cuenta su dieta. Normalmente, los corales se alimentan principalmente de lo que producen sus algas simbióticas y, en menor medida, de la captura del plancton. Observamos que durante el blanqueamiento de corales, algunas especies logran cambiar esta tendencia. Esto significa que algunos corales pueden ser capaces de adaptar sus dietas a las condiciones ambientales.

¿Taiwán es un buen campo de estudio?
Lo que me gusta de Taiwán es la presencia de entornos contrastados a una escala relativamente pequeña. Hay arrecifes magníficos y diversos en el sureste de Taiwán, con más de 300 especies de corales. Estos arrecifes se benefician de las cálidas aguas de una fuerte corriente, el Kuroshio.
El norte de Taiwán no está bajo su influencia, y la temperatura del agua en invierno impide el desarrollo de verdaderos arrecifes de coral.

Con el calentamiento global, algunas especies pueden migrar al norte hacia áreas donde no existían antes, cambiando sus áreas de distribución. No conocemos todavía las consecuencias de esta tropicalización potencial en Taiwán, pero estamos observando muy de cerca si ocurren tales cambios.

¿Cuál es el objetivo final de trabajar en los corales para usted?
Mi objetivo es demostrar la importancia del papel de los corales en el ecosistema, para así preservarlos mejor. En Taiwán, nada es uniforme. El Norte, el Sur, los arrecifes poco profundos o más profundos: cada zona tiene su especificidad. Para mantener esta diversidad, debemos  cuidar cada área y reconsiderar el manejo global de los arrecifes en la región.

Entrevista realizada por Noémie Olive

27/03/2018

Taiwan, Orchid y Green Islands

Tara deja las pequeñas islas alrededor de Taiwán, Orchid y Green Islands, después de 4 días de muestreo exitoso. Se han recolectado ejemplares de las 3 especies buscadas, las de referencia para Tara Pacific. Emilie Boissin, coordinadora científica de la misión (CRIOBE) explica: "Estos sitios en Taiwán son interesantes porque se ubican al límite del área de distribución de estas especies tropicales”.

El Porites lobata, coral de fuego (miléporas platyphylla),  y el coral coliflor (Pocillopora meandrina) sobreviven en estas latitudes gracias a la corriente caliente, el Kuroshio, la más fuerte del mundo después del Gulfstream. El investigador francés Vianney Denis, radicado en Taiwán, nos menciona que un equipo japonés llegó a Japón desde Taiwán en kayak, llevado por la corriente, a una velocidad promedio de 1.5 nudos.

Las muestras de plancton y peces se almacenarán en la goleta hasta octubre de 2018, fecha de regreso de Tara en Lorient. El coral, una especie protegida, desembarcará  en Taiwán.
Este lunes, 26 de marzo, es día de gran limpieza a bordo. Los marineros lavan cubierta, timonería, cabinas y pasillos. Los científicos desinfectan los frascos de recolección para evitar que el plancton cosechado crezca a bordo de Tara. Dejarán las tuberías y los  tanques como nuevos para el próximo equipo.

Nos enrumbamos hacia Keelung, donde la tripulación vestirá su cárdigan agnès b. y se dedicará a recibir visitantes. La tripulación apreciará una vez más la amabilidad y la hospitalidad de los taiwaneses durante las ceremonias de bienvenida, un año después de la primera escala.

Noémie Olive

15/03/2018

Hong Kong

En Sanya, dos científicos chinos, Huang Xueyong, profesor titular, y Chen Biao, estudiante de doctorado en biogeografía, han sido nombrados por la Universidad de Guangxi, tanto para ayudar al capitán Samuel Audrain en los trámites administrativos como para participar en la investigación en las aguas de la isla de Hainan. Lastimosamente, por falta de permiso de muestreo en tiempo oportuno, este programa no se pudo completar, pero su presencia a bordo permitió unos intercambios que podrían asentar las bases de futura cooperación entre Tara y China.

Después de Sanya y la Riviera china, estamos ahora en Hong Kong por unos diez días. En el centro de la ciudad, rodeada por una multitud de edificios que compiten por alcanzar el cielo, la goleta se abre a la población para contar su historia. Esta es la primera vez que Tara hace escala aquí. Ciudad-región rodeada por el mar, Hong Kong es una etapa importante de la expedición Tara Pacific: « Es una zona altamente urbanizada, donde el coral está expuesto al estrés de la contaminación. Resulta interesante ver cómo los arrecifes se comportan y se adaptan a esta contaminación», explica Romain Troublé.
Una escala de encuentro con el público, que culminará con el estudio subacuático de los corales del archipiélago, junto a cuatro científicos de la Universidad de Hong Kong.

Agathe Roullin